Carta de un Emprendedor Social al Rey de la RSC

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Querido Rey de la RSC:
Ya venís los Reyes Magos, y ¡resulta que sois cuatro!.

Generaciones y generaciones hemos crecido bajo la creencia de que erais tres, los bien conocidos Melchor, transportando mirra; Gaspar, responsable del incienso; y Baltasar cargando el oro. Si la mirra simboliza lo humano, el incienso lo divino (la Madre Tierra para muchas culturas) y el oro representa el poder y la riqueza… entonces tenemos… dejame pensar… 
Personas, Planeta y Riqueza. ¡La triple bottom line!

Ahora lo veo claro, cada Rey representáis a uno de los pilares de la triple cuenta de resultados. Eligiendo a uno de vosotros como favorito, inconscientemente crecimos dando preferencia a uno de los elementos de la “triple bottom line”. Y esa elección infantil la hemos ido reflejado en las organizaciones que hemos creado ya de mayores. Así tenemos las organizaciones admiradoras de Baltasar, cuya misión es la acumulación de capital, bien representadas por las multinacionales; Las organizaciones que siguen a Melchor, garantes de la sociedad como los organismos públicos; y las que admiran a Gaspar, como las medioambientales.
Pero a mi siempre me ha faltado algo, el elemento unificador, aquel que le diera sentido a todo, el que me hiciera recuperar la ilusión infantil por escribiros de nuevo cada Navidad… Y  precisamente lo encontré ayer, cuando conocí de la existencia de la leyenda del cuarto rey mago, el rey de la “triple bottom line”, el Rey de la RSC y la Empresa Social. Conocerte me ha ayudado a recuperar la ilusión por escribiros, por vivir, por compartir, por construir un mundo y un futuro mejor entre todos y para todo.

Tal vez un desvarío, pero si has leído hasta aquí tal vez no todo esté perdido.
Querido Rey de la RSC, aquí van mis peticiones:


Para el 2012 quiero que disminuyan los seguidores de Milton Friedman, aquellos para los que la responsabilidad social de la empresa es simplemente maximizar el beneficio económico de la misma. Que se reduzcan los profesionales que utilizan a la RSC como una actividad de “Greenwashing”, de limpieza de imagen. Que durante los próximos 12 meses la RSC sea cada vez menos un mero ejercicio de marketing, donde se confunde el concepto de filantropía con el de RSC. Que no se utilice para embaucar a los propios empleados, para ganarse el favor de los consumidores o para evitar la regulación gubernamental. Que se reduzca el número de directivos que entienden que el departamento de RSC es marginal, sin influencia real para cambiar el núcleo de las actividades empresariales. Que el próximo año decrezcan las empresas que se distancian de las consecuencias directas e indirectas de sus actividades, que presumen que hacer RSC es tan solo cumplir con la ley, externalizando aquello que no es ético o de dudosa legalidad, y que menos organizaciones inviertan más en publicitar sus políticas de RSC que en las propias acciones llevadas a cabo.

En cambio, para el 2012 te pido que aumenten los seguidores del profesor de Harvard Business School Michael E Porter, y que se lleven a la práctica sus directrices de “Valor compartido”, según las cuales las empresas deben “crear valor económico de manera que también creen valor para la sociedad, haciendo frente a sus necesidades y desafíos”. Que más profesionales de la RSC actúen como intra-emprendedores sociales, introduciendo genuinamente la triple cuenta de resultados y los valores de las empresas sociales en sus organizaciones. Por supuesto, te pido que en los próximos meses surjan muchas más empresas sociales, aquellas que tienen en su DNA tus tres pilares: las personas, el planeta y el beneficio económico. Que aumente la colaboración entre éstas, las empresas tradicionales y las multinacionales para, juntas, crear y transformar los mercados, por ejemplo, consolidando cadenas de valor híbridas, e incluyendo a las empresas sociales en la cadena de proveedores.
Te pido que se confirme la apuesta europea por la Empresa Social, y que ésta sea adoptada por las distintas administraciones de la península. Que el próximo año se mejoren iniciativas como la emprendeduría social de la Generalitat de Catalunya y que se expanda por otras regiones, que aparezcan muchas más incubadoras sociales como SocialNest y que nuestros emprendimientos sociales sigan recibiendo reconocimientos internacionales como Tateiju.
Para el 2012 quiero ver como en nuestro sector del emprendimiento social nos acercamos al nivel de madurez de los países que siguen a Santa Claus. Los dos sabemos que nos llevan ventaja. Santa incluso ha conseguido el apoyo de algunas filiales de multinacionales españolas que aquí todavía no creen mucho en nosotros… pero de eso te escribiré mejor el próximo año.
Querido Rey de la RSC, para finalizar, durante el 2012 yo prometo ser bueno y ayudarte a cumplir todas mis pe
ticiones. En el camino, espero contactar y colaborar con muchos otros emprendedores, profesionales y representantes públicos que aún creen que pueden recuperar esa ilusión infantil para, juntos, mejorar el mundo.

Como tenía costumbre, te dejaré el vaso de leche, las galletas y mis zapatillas en el salón.

Atentamente,
Gines Haro Pastor

Publicado en Diario Responsable

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