El Sector Social necesita intercooperar para salir adelante

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La Intercooperación como principio u objetivo estratégico es más que unir puntos y crear redes: es establecer relaciones para pensar, crear e influir todos juntos en la mejora de nuestra sociedad.

Frente a las tendencias individualistas de nuestra cultura, comienza a asomar una forma de relacionarse las personas, empresas y entidades basadas en la cooperación, que está suponiendo un cambio social y económico muy positivo.

 Asistimos a alianzas estratégicas por parte de la ciudadanía que se agrupa en plataformas para reivindicar, intercambiar, consumir, compartir, comunicar, ayudar, crear… dando lugar a nuevas comunidades organizadas.

También las empresas están cambiando su forma de organizarse y relacionarse con otras empresas, haciéndose más flexibles y horizontales, e incorporando la cooperación como una actividad clave para crecer, posicionarse mejor en el mercado o desarrollar nuevos proyectos

 ¿Y las entidades sociales? ¿Por qué cooperamos sólo en el plano reivindicativo y no exploramos el camino de la intercooperación para hacer un uso más racional de los recursos económicos, o para promover iniciativas innovadoras?

 Tenemos una oportunidad para redefinir nuestro sector mediante el debate, la reflexión y el compromiso entre las entidades sociales, que pueden servir para iniciar el camino de la intercooperación como motor de innovación.

 Se hace necesario incrementar la intercooperación, ello nos daría mayor visibilidad externa, ante la sociedad y ante las instituciones, mejoraría la comunicación y potenciaría nuestras relaciones. Hay que explotar lo que se sabe hacer y explorar lo que se podría llegar a conocer. Y las entidades sociales sí hemos avanzado en alianzas en el terreno reivindicativo, pero ¿por qué son tan pocas las iniciativas de prestación de servicios comunes? ¿y la puesta en marcha de nuevos proyectos mancomunados? ¿y la colaboración para aprovechar las fortalezas de cada uno y ser mayores y mejores? Porque el tamaño sí importa, necesitamos ganar en eficiencia y dimensión, la sociedad y las circunstancias nos lo exigen.

Si impulsamos alianzas estratégicas podremos prestar mejores servicios, presentarnos unidos a licitaciones públicas, poner en marcha nuevos proyectos, desarrollar planes de innovación, compartir y/o transferir tecnología, utilizar servicios comunes de apoyo a la gestión (contabilidad, asesoría laboral y fiscal, prevención de riesgos laborales, sistemas de calidad…) y un mundo de posibilidades de mejoras.

Nuestra gran diversidad supone una oportunidad y una fortaleza de nuestro sector. Y aunque seamos distintos: unas grandes, otras pequeñas, unas abarcan muchas necesidades sociales, otras se centran en un problema concreto, unas fuertemente arraigadas al territorio, otras con vocación más global… si ensayamos la puesta en marcha de proyectos colectivos de cooperación entre distintas entidades sociales, aprovechando nuestras sinergias, estaremos innovando.

 Y para la innovación social debemos rediseñar las necesidades básicas humanas, la base de la pirámide, apoyándonos en tres palancas de cambio: las personas, adquiriendo nuevas competencias, los procesos, explorando nuevas formas de relación, y las plataformas, creando sistemas abiertos que generen inteligencia colectiva.

 Construyamos un ecosistema en el que surjan nuevas oportunidades y proyectos. El conocimiento y la experiencia colectiva de las empresas sociales españolas tienen un potencial enorme para transformar la competencia en intercooperación y ésta en innovación. Juntos es posible.

Escrito por Encarna Torres de Cuarto Sector, Sociedad Cooperativa sin ánimo de lucro que presta servicios avanzados de consultoría social y apoyo en la gestión, en especial, a emprendedores y empresas sociales.

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